SÍNTOMAS DE ENFERMEDADES DE VISIÓN

Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

La DMAE o Degeneración Macular Asociada a la Edad es una enfermedad degenerativa y crónica de la zona central de la retina (la mácula), que provoca un deterioro progresivo de las células y del epitelio pigmentario de la retina.

 

La visión con DMAE, generalmente, se asocia a una pérdida de la visión central, tal y como se puede ver en la imagen. No obstante, este síntoma corresponde a fases muy avanzadas de la enfermedad. En este sentido, según el tipo de DMAE y su tiempo de evolución, algunos de los síntomas más frecuentes que experimentan los pacientes son:

 

– pérdida de visión

– percepción de las líneas torcidas o distorsionadas

– disminución de sensibilidad al contraste

– dificultad de adaptación a los cambios de luz, por ejemplo, cuando pasan de espacios exteriores a interiores.

 

¿Cómo actuar?

La DMAE provoca una limitación visual muy severa. El diagnóstico precoz es clave para detener o enlentecer su avance, así como para mantener y recuperar la visión del paciente que la padece. Por ello, los siguientes aspectos son claves:

 

1.- Realizar controles oftalmológicos periódicos a partir de los 50 años, especialmente si se tienen antecedentes familiares.

2.- Mantener unos hábitos de vida saludables: no fumar, seguir una dieta equilibrada rica en antioxidantes y controlar la hipertensión arterial.

3.- Asimismo, se recomienda a los pacientes de más de 50 años que realicen un autodiagnóstico con la rejilla de Amsler, una sencilla prueba que permite detectar los primeros síntomas de DMAE.

Glaucoma

El glaucoma engloba un grupo de enfermedades que provocan un daño progresivo del nervio óptico. Esta patología se debe a múltiples factores y el principal es la hipertensión ocular. Asimismo, algunos grupos de personas tienen más riesgo de padecer glaucoma, como los mayores de 60 años.

 

Si no se trata a tiempo, el glaucoma puede provocar una pérdida severa e irrecuperable de la visión. En este sentido, la visión con glaucoma se asocia, generalmente, a un túnel negro. No obstante, la mayoría de los pacientes experimentan otros síntomas, desde las primeras fases de la enfermedad, como visión borrosa, una neblina permanente y halos alrededor de las luces.

 

¿Cómo actuar?

Controles oftalmológicos periódicos a partir de los 40 años. Se estima que la mitad de los pacientes que padecen glaucoma no saben que lo padecen, ya que esta enfermedad no produce síntomas evidentes en estadios precoces. La visión periférica perdida a causa del glaucoma es irrecuperable, por eso es muy importante detectarlo a tiempo para frenar su evolución.

El único factor de riesgo conocido de esta enfermedad es la hipertensión ocular. Si reducimos la presión del ojo en las primeras etapas del glaucoma, podemos detener, en la mayoría de los casos, el progreso de la enfermedad, ayudando así a proteger la visión.

Ojo rojo

El ojo rojo es uno de los motivos más frecuentes de visita de urgencias oftalmológicas y, aunque muchas veces se debe a una inflamación leve de la superficie ocular, también puede ser signo de patologías oculares graves. Por ello, es importante acudir al oftalmólogo para confirmar el diagnóstico y valorar el grado de severidad.

 

El ojo rojo puede ser síntoma de distintos procesos:

 

Conjuntivitis: los vasos sanguíneos de la conjuntiva –membrana transparente que recubre la parte blanca del globo ocular– pueden inflamarse y conferir un aspecto rojizo al ojo por varias causas: infecciosas (virus o bacterias), alérgicas (polen, especialmente en primavera, u otros alérgenos como los ácaros) o irritativas (cosméticos, cloro de las piscinas etc.)

 

Además de la conjuntivitis, otros procesos inflamatorios que también pueden dar lugar a enrojecimiento ocular son la queratitis (inflamación de la córnea) o la uveítis (inflamación de la úvea, membrana que envuelve el interior del ojo y que es el tejido con más vasos sanguíneos del organismo).

 

Sequedad ocular: el ojo seco, bien sea porque la cantidad o la calidad de la lágrima es insuficiente, provoca que la superficie ocular no esté bien lubricada y, por tanto, puede hacer que se inflame y se irrite, enrojeciéndose. Este problema de origen multifactorial afecta, con diferentes grados de severidad, a alrededor de un 20% de la población, como consecuencia de cambios hormonales, factores ambientales, enfermedades sistémicas, otras patologías oculares, etc.

 

Ataque agudo de glaucoma: aunque lo más habitual es que el glaucoma no ofrezca síntomas hasta fases avanzadas de la enfermedad, uno de los signos que a menudo acompaña un ataque agudo en pacientes con el ángulo ocular estrecho es el ojo rojo. Esto se debe al bloqueo de este ángulo por el que se drena el líquido que baña el interior del globo ocular, de modo que su cierre aumenta de forma repentina y brusca la presión intraocular.

 

El enrojecimiento ocular es uno de los signos característicos de las úlceras corneales, lesiones que amenazan la visión si no se tratan a tiempo y que, generalmente, son de origen infeccioso. Otras posibles causas de ojo rojo son diferentes tipos de traumatismos (desde la introducción de cuerpos extraños, hasta erosiones corneales, quemaduras químicas o perforaciones oculares), así como el rechazo de un trasplante de córnea.

 

¿Cómo actuar?

Ante la gran variedad de patologías y problemáticas que pueden dar lugar al ojo rojo, es importante valorar los otros síntomas asociados que se presentan. En este sentido, la pérdida de visión y el dolor son las principales señales de alarma que deben motivar la visita de urgencias al oftalmólogo, donde también es necesario acudir si pensamos que se trata de una rojez puntual –que se alivia normalmente con el uso de lágrimas artificiales–, pero no remite pasadas 24 horas.

 

Un examen oftalmológico resulta indispensable para determinar qué hay detrás del ojo rojo y poder iniciar el tratamiento requerido, evitando que se desencadenen posibles complicaciones.

Cuerpos flotantes

Los cuerpos flotantes o moscas volantes son unas pequeñas manchas que muchas personas ven moviéndose en su campo visual, especialmente cuando miran un fondo liso como, por ejemplo, una pared o el cielo. Se trata de diminutos trocitos de sustancia gelatinosa que se forman en el humor vítreo, el líquido transparente que llena el interior del ojo.

 

Aunque parecen estar frente al ojo, en realidad flotan en el humor vítreo y lo que percibe la visión son las sombras que los cuerpos flotantes proyectan en la retina. Generalmente, son de poca importancia y corresponden al proceso de envejecimiento.

 

¿Cómo actuar?

Los cuerpos flotantes no se pueden prevenir. Lo que sí se puede es detectar precozmente posibles complicaciones relacionadas con ellos. Es recomendable consultar al oftalmólogo si:

 

– Repentinamente, aparecen nuevos cuerpos flotantes

– Ves centelleos de luz

– Experimentas una pérdida de visión lateral

– Si la pérdida de visión está relacionada con un postoperatorio oftalmológico, el paciente debe ser atendido lo antes posible.

Desprendimiento de retina

El desprendimiento de retina es una enfermedad ocular que se produce por la separación espontánea de la retina neurosensorial (capa interna de la retina) del epitelio pigmentario (capa externa). Al producirse esta separación, se acumula líquido en el espacio que se forma entre ambas capas, y la retina desprendida no puede funcionar ni nutrirse de forma adecuada.

 

Si no se trata con el médico especialista, el desprendimiento de retina acaba provocando la pérdida funcional total del ojo (ceguera).

 

¿Cómo actuar?

El Desprendimiento de la retina puede producirse por causas accidentales (traumatismos oculares) o como consecuencia de otra enfermedad: tumores, inflamaciones graves, agujeros maculares en pacientes que padecen alta miopía, retinopatía diabética. Por eso, Es importante que la población de riesgo se someta a revisiones oculares periódicas, como mínimo, una vez al año.

La aparición súbita de moscas volantes o un aumento brusco de las ya existentes, así como la aparición de destellos luminosos o de cualquier otro de los síntomas descritos, debe ser motivo de consulta urgente con un oftalmólogo.